Un principio clave en la preparación del lecho de heridas: el control de infecciones

Toda herida que nos llegamos hacer recorre por un proceso de recuperación y es impresionante la forma en como el cuerpo busca su autoreparación.

Existen heridas en donde el cuerpo las puede reparar sin mayor seguimiento de nuestra parte realizando cada una de las fases que va desde la coagulación (hemostasia), pasando por la no tan grata inflamación (esta es curiosamente la fase defensiva del cuerpo), llega la proliferación (un trabajo arduo para la recuperación de células) y termina en la maduración.

Todas estas fases se presentan para una curación de heridas, si es pequeña como un raspón o una ligera cortada, basta con solo limpiarla y observar que siga este proceso.

Para heridas más grandes y profundas, el apoyo médico y la observación serán importantes.

Sin embargo, en todos los casos es relevante llevar a cabo la preparación del lecho de la herida para tener un control de infecciones.

Esto es principalmente importante para la mayoría de las heridas crónicas, las cuales tienen algunas bacterias en la superficie de la herida.

La presencia de bacterias en una herida puede presentarse tan benigna como la contaminación o colonización de la herida, hasta la colonización o infección crítica, que requiere un tratamiento más definitivo.

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Varios factores contribuyen al desarrollo de una infección de la herida:

  • La incapacidad de un individuo para albergar una respuesta inmune
  • La virulencia de la bacteria, los efectos sinérgicos o aditivos de la bacteria.
  • El estado de salud del paciente.
    • Historia de diabetes
    • Enfermedad vascular periférica
    • Cáncer
    • Desnutrición
    • Uso de medicamentos que interfieren con la cicatrización de heridas:
      • Uso a largo plazo de esteroides
      • Moduladores inmunes
      • Quimio

Infección localizada temprana / colonizada críticamente:

  • Tejido de granulación rojo brillante que es fácilmente friable
  • Nuevas áreas de degradación de la piel o herida se están volviendo más grandes
  • Aumento de tejido mucoso / no viable
  • Aumento del exudado de la herida
  • Olor desagradable

La transición a la infección ocurre cuando el crecimiento / proliferación bacteriana alcanza al huésped (paciente) y causa daño al huésped (paciente).

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La infección de propagación / infección profunda se caracteriza por un aumento de la ruptura de la herida / lesiones satélites, induración o eritema mayor a 2 cm más allá del margen de la herida o la línea de incisión, desarrollo de socavamiento o estructuras expuestas.

Cuando este tipo de complicaciones se presentan, se recurre a un tratamiento el cual incluye antibióticos tópicos y sistémicos.

La infección profunda requiere ingreso hospitalario y antibióticos parenterales.

Con respecto a este tipo de infección profunda podemos ver que la persona presenta:

  • Dolor
  • Hinchazón / Induración
  • Eritema
  • Desglose de heridas
  • Socavando
  • Sondas de hueso
  • Olor desagradable

Sistémico:

  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Hipotensión
  • Glóbulos blancos
  • Linfangitis

Ya en el hospital o en una clínica para el cuidado de las heridas se evaluará para intensificar el tratamiento y contrarrestar la infección.

Fuentes complementarias: Youtube; degasa.com; scielo.isciii.es; jw.org; wikipedia.org