Juntos nuevamente.


Desde que éramos bebés mis dos primos y yo siempre estábamos juntos ya que en esa época éramos vecinos y gracias a que no hay mucha diferencia de edades nos entendíamos bastante bien nos divertíamos todo el tiempo puesto que todo el día durante casi nueve años fue de esa manera, comíamos todas las tardes juntos, hacíamos tareas juntos, hacíamos complicidad para hacer travesuras, asistíamos a las mismas escuelas desde el preescolar, parecía que éramos hermanos o que vivíamos juntos, incluso a veces nos quedábamos a dormir todos en casa de mi bisabuela Romy, era tan divertido pasar la noche con ella pues nos quedábamos a dormir junto con ella en su gran cama, aprovechábamos antes de que ella se apareciera con su largo camisón lista para dormir para jugar a las luchas y almohadazos; luego nos enseñaba a orar, nos cobijaba, nos daba el beso de las buenas noches y su bendición, pero apenas apagaba la luz nos comenzábamos a empujar y patear uno al otro mientras nos reíamos, después de un rato lográbamos que se desesperara, molesta nos amenazaba con mandarnos a dormir a cada uno con sus papás entonces de inmediato nos calmábamos aunque solo por unos instantes porque después de unos minutos comenzaba de nuevo el juego hasta que nos ganaba el cansancio y nos quedábamos dormidos.

Vídeo:YouTube

Información: YouTube, Metalitec y El País 

 

Así de maravillosa fue mi infancia hasta que a mis papás les dijeron los albañiles que la construcción de nuestra casa estaba terminada por lo que nos mudamos del Distrito Federal al Estado de México, y luego al año siguiente a los padres de mi primo Julián les ofrecieron un buen empleo por lo que se fueron a vivir a Cancún, solo mi primo Dorian permaneció por varios años más viviendo ahí mismo con mi bisabuela; pero el hecho de que nos hayamos mudado nunca  impidió que siguiéramos juntos ya que a pesar de que no estábamos ahí igual que antes, cada fin de semana, vacaciones, navidad, puentes vacacionales, días de semana santa o cualquier festejo era la oportunidad perfecta para estar nuevamente en casa de Romy, por lo que Dorian y yo nos mantuvimos más unidos, que con respecto a Julián.

Las pasadas vacaciones decembrinas Julián vino de Cancún a pasar unos días aquí, entonces nuestros padres nos dieron la gran sorpresa de que nos compraron el pase anual para ir a un famoso parque de diversiones que se ubica en el Ajusco, era increíble nuevamente los tres juntos divirtiéndonos al máximo y lo mejor es que gracias a que ya dejamos la infancia iríamos solos sin supervisión de un adulto muy conveniente para poder conocer chicas y así, entonces ya esperábamos con muchas ansias el día en que bajara del avión, al llegar e instalarse lo primero que hicimos fue darle la sorpresa, pero los sorprendidos fuimos nosotros pues él fue un poco indiferente a la noticia pero no le dimos importancia al asunto.

Esa mañana mis tíos nos fueron a dejar a la entrada del parque antes de que abriera sus puertas para ser los primeros en ingresar puesto que deseábamos subir a la recién inaugurada atracción, ya estando en la fila para subir al juego Dorian y yo estábamos emocionados mientras Julián se veía nervioso entonces nos dijo que si se sentía feo ya no se volvería a subir y efectivamente no se subió a ningún otro juego pues a él no le agrado la sensación de adrenalina entonces se la paso observando el diseño de estructuras metálicas que tienen los juegos además decía que se requería de una gran destreza para ensamblarlos, entonces nos formamos en repetidas ocasiones en la fila de los carritos chocones para así divertirnos juntos nuevamente.

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